La Burguesía acude a la Mentira para justificar la guerra económica
La guerra económica contra Venezuela, impulsada
por sectores de la burguesía comercial-importadora y financiera, ha justificado
su actuación sobre una serie de mentiras orientadas a evadir su responsabilidad
y transferirla al gobierno bolivariano de Nicolás Maduro. A continuación se
presentan los cinco mitos claves utilizados por estos grupos de poder
económico:
1.- El gobierno no entrega los dólares.
Esta es la principal mentira que muestran los más
importantes conglomerados de empresas del país. Sin embargo un revisión
detallada de las operaciones cambiarias en los últimos años revelan que solo en
2014 la cantidad de divisas otorgadas a esas empresas fue mayor si se compara
con los años anteriores.
Entre 2004 y 2014 se entregaron más de 200 mil
millones de dólares a las empresas por concepto de importación, sólo en el
primer trimestre de 2014 Cencoex otorgó la cifra de 5.875 millones de dólares.
Un examen de los montos autorizados a dos
farmacéuticas, tres compañías de artículos de higiene personal y cuatro de
alimentos desde el año 2004, muestra que hasta el mes de agosto de 2014 este
conjunto de empresas obtuvo autorizaciones para adquirir divisas para
importaciones por sumas que registraron incrementos de entre 33 por ciento y
544 por ciento con respecto a los aprobados entre 2004 y 2012 por parte de
Cadivi, el anterior ente de administración cambiaria, según una investigación
realizada por el blog informativo La
Tabla.
Mientras escaseaban pañales y tollas sanitarias,
paradójicamente el mayor fabricante y distribuidor de este tipo de productos,
la transnacional Procter & Gamble, recibió desde enero y hasta agosto de
2014, 469 millones de dólares, lo que equivale a un 30 por ciento de la suma
total de 1 mil 465 millones de dólares autorizados por Cadivi hasta 2012. O lo
que es lo mismo, a Procter le han adjudicado divisas incrementadas en casi 200
por ciento con respecto al promedio anual de 2004 a 2012.
En realidad lo que ha ocurrido es que muchas
empresas han desarrollado técnicas comerciales y contables para quedarse con la
mayoría de las divisas autorizadas. Una forma de hacerlo es a través de la
sobrefacturación de insumos, para lo cual elevan injustificadamente los
“precios de transferencia” que usan sus casas matrices para “vender” insumos o
productos terminados a las filiales.
Eso explica que el 50 por ciento de las
importaciones venezolanas son facturadas con empresas domiciliadas en países o
áreas consideradas como “paraísos fiscales” y donde no hay una rigurosa
vigilancia de las transacciones comerciales.
2.- Los controles del gobierno no dejan
producir
Aunque los productos y servicios esenciales que
tienen sus precios regulados no superan la veintena, el discurso empresarial y
de los propagandistas de la burguesía insiste en que la venezolana es una
economía profundamente intervenida y controlada por el Estado.
En realidad el sector productivo venezolano
cuenta con las suficientes libertades para fijar los precios con base en su
estructura de costos conforme a la información proporcionada por el mismo
empresario, según lo establece la
Ley de Costos y Precios Justos.
A partir de esa estructura de costos, el
productor o importador puede definir los precios para obtener un margen de
utilidad de hasta 30 por ciento. Esta tasa de ganancia supera la de todos los
países donde hay regulaciones legales similares.
3.- Las leyes laborales reducen la
productividad
En mayo de 2012 el comandante Hugo Chávez
promulgó la nueva Ley Orgánica del Trabajo, los Trabajadores y las
Trabajadoras, que incorporó una importante reducción de la jornada laboral,
nuevos días libres por semana, y algunas restricciones adicionales para los
despidos.
La entrada en vigencia de la normativa causó una
especie de huelga silenciosa empresarial, ya que en lugar de contratar más
personal para cubrir el tiempo libre de los trabajadores, simplemente optaron
por suspender la producción o la prestación de servicios en los horarios
nocturnos y de fines de semana.
Así en lugar de ceder eventualmente una fracción
de su ganancia, el empresariado venezolano prefirió golpear la productividad y
hasta perder la oportunidad de aumentar su utilidad en tanto mantuvieran o
incrementaran los tiempos de operación.
4.- El gobierno lo que hace es expropiar
empresas
Otro de las mentiras favoritas de esa parte del
empresariado venezolano es achacarle al gobierno bolivariano sus propios
fracasos gerenciales.
Siempre que quiebran, cierran o abandonan alguna
empresa, acusan al gobierno de expropiarla si los trabajadores y el Estado
intentan recuperarla.
Eso ha pasado con centros de trabajo como la Compañía Nacional
de Válvula (CNV), abandonada en el 2004 por su propietario Andrés Sosa Pietri,
un expresidente de PDVSA que aprovechó ese cargo para buscar los mejores
contratos para su empresa. Cuando fracasa el sabotaje petrolero, en el cual
participó con una paralización de hecho de su producción, y ante las exigencias
salariales de los trabajadores, se fue y abandonó todo.
Hoy en día el intento de los trabajadores por
reactivar la producción es condenada con la etiqueta de una confiscación.
Y más recientemente ocurrió algo similar con la
transnacional Clorox, productora de artículos de higiene del hogar, que
notificó su cierre con un mensaje grabado por teléfono. Cuando el gobierno del
presidente obrero, Nicolás Maduro, reactivó la producción la corporación desde
EEUU acusó a la
Revolución Bolivariana de una expropiación arbitraria y de un
uso indebido de las marcas.
5.- Los chavistas se han robado los
dólares
El señalamiento de corrupción por parte de la
dirigencia bolivariana ha sido una de las mentiras más contundentes para
apuntalar la guerra económica.
Contradictoriamente ha sido muy dura la
persecución y la sanción a los hechos de corrupción por parte de las
instituciones como el Ministerio Público, especialmente en lo referido al
fraude cambiario.
En noviembre de 2013 la ofensiva contra la guerra
económica se centró en empresas como Daka y Tijerazo que habían recibido
importantes asignaciones de divisas y pretendían obtener ganancias de mil y 2
mil por ciento.
En agosto de 2014 la Fiscal General
anunció la apertura de investigaciones a empresas transnacionales farmacéuticas
como Merck, y a conglomerados de importación de alimentos vinculados con el
sector financiero.
Y hace apenas unos días la misma fiscal Luisa
Ortega publicó la lista de 277 personas que han sido condenadas por fraudes con
cupos de divisas para viajeros y estudiantes.
Lo curioso es que no son los chavistas quienes
figuran en esas listas sino “respetadísimos” empresarios y ciudadanos de clase
media que militantemente desde posturas opositoras acusan al gobierno y a los
militantes bolivarianos de corruptos.
Y hace unas semanas también el país conoció que
la activista opositora Andreína Chacín Lorenzo, dirigente del partido Voluntad
Popular, (el de Leopoldo López) en Panamá es la representante y accionista de
al menos 9 empresas venezolanas con un capital que supera los 3 millones de
dólares.
V.H. MajanoFuente original : http://www.psuv.org.ve/temas/noticias/5-mentiras-usadas-por-burguesia-para-justificar-guerra-economica/comment-page-1/#comment-364587
